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Copernicia ekmanii

Featured Replies

Hola :

Nuevamente Leonel Mera me ha enviado unas maravillosas fotos que quiero compartir con Uds

Directamente desde la patria de la especie: Copernicia ekmanii

Saludos y disfruten !!

Hi !!

Again Leonel Mera has sent me some wonderful pictures that I want to share with you

Directly from the island where the species is native: Copernicia ekmanii

Regards and enjoy !!

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www.palmasenresistencia.blogspot.com

And comment me

Fue ver las palabras Leonel Mera y Copernicia ekmani juntos y lo primero que se me vino a la cabeza fue un relato que se colgo hace unos años en el grupo de palmeras de yahoo. En este relato, Leonel narraba las increibles aventuras vividas en la busqueda de "LOS HOMBRES DE PAJA".

Recordaba que me habia gustado tanto que habia guardado el documento y despues de mucho buscar por unos cuantos Gigas de informacion BINGO ¡¡¡ lo he encontrado ¡¡.

Es posible que ya se halla puesto alguna vez en este foro pero supongo que no en español, lo voy a colgar pero si Leonel o cualquiera piensa que debo quitarlo o moverlo de sitio para no estropear el, como siempre estupendo, post de Pindo, que me lo diga y sin problema.

Por ciero, recuerdo que cuando se colgo este post, varios de los foreros recibieron semillas de c. ekmani, ¿alguno anda por aqui? ¿cuales fueron los resultados?

Comienza la historia

""Para variar te paso lo que escribí hace unos cuatro años. Totalmente cierto, conste.

Mi empecinamiento en lograr semillas de Copernicia ekmanii me llevó del 24 al 29 de marzo hacia el noroeste haitiano. Ya en abril del 1997, acompañado de Franco Simonetti, y en diciembre del 99 con dos empleados, lo había intentado pero sin buenos resultados. Ambas veces fuimos por carretera pero entendí lo limitado de este recurso. Para la tercera ocasión resolví hacerlo por avión y barco, y así lo hice.

Alquilé una avioneta de cuatro asientos que ocupamos mi amigo Manuel Hernández, el piloto Ramsés Báez y su co-piloto Juan Vargas. Salimos hacia Cabo Haitiano, segunda ciudad del vecino país adonde llegamos después de una hora de vuelo. Tan pronto legalizamos nuestra entrada continuamos la ruta hacia nuestro destino final, Port-de-Paix, que nos tomó unos 30 minutos más. Al bajarnos de la avioneta, yo me volví a subir a ella con la intención de contar el dinero que pagaría a Ramsés lo cual hice rápidamente. En eso se acercaron unos cinco policías a recibirnos, nos identificamos y nos invitaron a pasar a la pequeña terminal. Ya nos despedíamos Manuel y yo de los pilotos cuando los policías nos dicen que debemos esperar. Nos dimos cuenta que había una duda sobre nosotros pues todos nos miraban como a sospechosos. Cada momento nos decían que debíamos esperar cinco minutos pero finalmente luego de media hora llegó un vehículo de la policía que nos llevaba a la comisaría. Nos sentaron en un largo banco, donde al ser los únicos blancos, éramos la atracción de todas las personas visitantes. Nuestros pasaportes fueron revisados unas diez veces por igual número de policías que nos miraban como a delincuentes, traficantes de drogas pensaba yo. Resulta que esa zona es usada por colombianos para dejar droga que posteriormente seguirá hacia USA. Estuvimos dos horas en la comisaría hasta que llegó el jefe, en medio de gran aparataje: vio nuestros pasaportes, en perfecto español nos explicó lo de los colombianos, y en su propio vehículo nos llevó a la pista de aterrizaje. Le pregunté con cierta insistencia si no sería problema el recogernos de nuevo cinco días después los pilotos, asegurándome que no habría ninguno.

Finalmente los pilotos tomaron vuelo para regresarse. Nosotros abordamos dos motocicletas del transporte local que nos llevaron al pequeño hotel donde ya había estado las dos ocasiones anteriores. Explicamos al propietario lo sucedido quien lamentó no lo hubiéramos llamado para haber intercedido por nosotros. La habitación, un buen almuerzo (ya era la una de la tarde) y a organizar la continuación del viaje a las copernicias.

El amigo del hotel nos tenía los contactos necesarios para el día siguiente partir en un bote por toda la costa hacia el oeste hasta Môle-Saint-Nicolas. Acordamos el precio, y la hora: US$300.00 ida y vuelta, a las 8:00 AM.

Al día siguiente esperamos toda la mañana al bote y no fue hasta mediodía cuando aparecieron. Finalmente partimos a las 2:00 PM enmedio de cierto movimiento del mar. Avanzamos más o menos bien unas cuatro horas hasta que el motor empezó a apagarse con cierta regularidad, y el mar a ponerse definitivamente muy mal. Cuando la noche llegó éramos un desastre: cuatro haitianos y dos dominicanos en una embarcación de apenas seis metros, el motor apagándose a cada momento y el mar formando altas crestas y no menos terribles lagunas. Llegó el momento en que el motor se apagó definitivamente: en la más absoluta oscuridad, con el peor oleaje imaginable, con la costa a bastante distancia y acantilados de 10 m de altura. Yo estaba seguro que no saldríamos de ahí, yo estaba seguro que había empezado a morir. Lamentaba haber decidido ese camino, lamentaba la muerte de Manuel quien tiritaba mojado por completo en el uniforme piso del bote, sabía que los haitianos no podrían salvarnos, el agua del mar nos bañaba a cada momento, no sabíamos hacia dónde estaría la costa. Empezaba a recordar las personas queridas: mi madre, mi hijo, mis hermanos, mis sobrinos, mis amigos, todos uno por uno. Era como despidiéndome. Pensaba cuánto tiempo lograría mantenerme con vida al caer al mar, en los tiburones, en las rocas de la costa...

En un momento un haitiano dijo en creole: ¡el faro!. Luego de unos larguísimos instantes yo vi el faro, una luz tenue que desaparecía pero volvía a aparecer. Entonces pensé: ¡nos salvamos!. Manuel no me oyó pero le grité: ¡nos salvamos, nos salvamos, hay un faro!. No podía oirme por la distancia, el pánico y el ruido de aquel mar. Lograron encender el motor, se apagaba a cada momento, pero aunque despacio íbamos hacia el faro, yo lo sabía. Finalmente el motor se portó bien, no se apagó más y logramos triunfalmente pasar frente al faro. Era como un amigo, era la confianza, era la vida.

Entramos a la bahía de Saint-Nicolas, en el extremo noroccidental de Haití, ya sin oleaje, y guiados por las escasas luces del pueblito logramos llegar a tierra. Yo quería llorar de felicidad cuando pisé la arena de la playa pero no había tiempo para hacerlo. Creo que abrazé a cada uno de los haitianos diciéndoles en creôle: ¡moi vivre, moi vivre!. Sentí lo bueno de pisar la tierra.

Amarraron el bote como pudieron (eran las 10:00 PM) y a unos curiosos preguntaron dónde estaba la policía. Fuimos allá, a unos pasos de la playa donde nos retuvieron los pasaportes y nos interrogaron por media hora. A ese lugar no van blancos y si lo hacen deben convencer a los policías de a qué van.

El hotel de Môle-Saint-Nicolas es una casa centenaria de madera, deseosa de que le acerquen un fósforo, pero ahí nos acomodamos en silencio. A la luz de un par de velas se podía ir al baño donde el agua fresca nos dió verdaderos escalofríos en aquellos cuerpos con frío de muertos. Dormimos, de más está decirlo, como campeones.

Al día siguiente Michel, el guía, nos llevó donde el hombre clave de las copernicias: me mostró una tarjeta de la Fundación Botánica de Haití y yo la revista Principes con el reportaje sobre esas palmas. Entendimos que hablábamos de lo mismo.

Luego de desayunar fuimos en el bote a los alrededores del faro y caminamos en tierra firme por una hora entre miles de pequeños y medianos ejemplares. Todos estábamos maravillados. Un pequeño grupo de pescadores vive ahí en la más absoluta miseria, con sus familias, y sus cabras: usan las hojas de las copernicias para construir sus casas y las cabras se ocupan de comerse las hojas que alcancen. El fuego es otro enemigo: toda la zona arde constantemente. El suelo es rocoso y la sequía como la miseria, absoluta. Vimos muchas palmas floreciendo lo cual asegura cosecha para dentro de cuatro meses.

Regresamos a Môle, comimos, descansamos y yo decidí no regresarme en el bote a Port-de-Paix pues ni en sueños repetiría la pesadilla del camino. Lo haríamos por carretera aunque fuera peor y no a Port-de-Paix sino a Cabo Haitiano. Se fueron los del bote excepto Michel quien estaría todo el tiempo con nosotros.

Al día siguiente acordamos visitar el lugar donde están los ejemplares más altos de las copernicias. En otro bote enfilamos hacia el sur al salir de la bahía y finalmente llegamos a otro pequeño caserío de pescadores cobijados por las más magníficas palmas que se puedan imaginar. Altas, de unos seis metros, conservando las hojas secas en una forma perfecta, dan a entender porqué las llaman "hombre de paja": parecen espantapájaros, con sus largas y delgadas piernas, su cuerpo todo barriga y su poca cabeza. El color claro de sus hojas le da el toque final. Nuevamente se palpa una miseria extrema, sequía calcinante, cactus, niños y ancianos que uno no se explica cómo viven en esas condiciones.

Tomamos magníficas fotos desde diferentes ángulos, recogimos unas cuantas semillas que aparecieron y nos despedimos de aquella gente. Ya en el bote contemplamos los hombres de paja como nos ven partir sin inmutarse.

A pesar de la sequía, de las cabras, del uso irracional de las hojas, del fuego, los hombres de paja se ven saludables, limpios, dueños del lugar...y hay millares, nada de extinguirse. Cuando esa región progrese y los haitianos tengan otro medio de vida, entonces los hombres de pajas no tendrán tanta presión y podrán ganar más altura. En toda la superficie que recorrimos sólo vimos unos diez ejemplares mayores de dos metros aunque floreciendo vimos cientos.

Regresamos felices a Môle-Saint-Nicolas. Ya en la tarde acordé comprarle a nuestro guía local cierta cantidad que esperaremos a partir de julio.

Esa noche contactamos al conductor del único vehículo que sale del pueblo diariamente. A las 3:00 AM con gran alboroto estaba recogiéndonos en nuestro flamante hotel el camión que nos llevaría hasta Gonaïves en un viaje agotador de seis largas horas. Junto con otros 35 pasajeros, como bultos, por pésimos caminos, al descubierto, hicimos el recorrido donde hubo frío, lluvia, polvo, promiscuidad y sobretodo asombro de nuestros acompañantes ante la presencia de dos hombres blancos.

En Gonaïves nos separamos de Michel y abordamos el asiento delantero de una destartalada camioneta que finalmente nos llevó a Cabo Haitiano. Ya en el hotel llamamos al piloto a Santiago para que supiera donde estábamos. Esa noche cenamos con vino francés celebrando estar vivos, sanos, y felices de haber logrado nuestro objetivo de negociar cincuenta mil semillas de Copernicia ekmanii, hombre de paja, algo hasta ahora imposible de lograr en el mercado de las semillas de palmas.

A las 9:00 AM dejamos el hotel y en el aeropuerto de inmediato hacia nuestro país. Atrás quedaban mil temores de prisión, muerte, cansancio.

¿Que si vuelvo?. ¡Claro que sí, ver esos hombres de paja vale el riesgo!.""

¿QUE OS HA GUSTADO,EH?

Un saludos para Leonel y otro para Roman Huertas que fue quien colgo el texto alla por el 2002, hace mucho que no se de el, si algun alicantino lo tiene localizado que le envie un abrazo de mi parte.

Jose Angel

Absolutely wonderful pics & a great palm! That one is still on my wishlist....

Thanks for sharing.

"Absolutamente maravilloso fotos y una gran palma! Que todavía está en mi deseo ....

Gracias por compartir."

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Greetings from Amman/Jordan

Simona

W Leonel. La que sembré en el Palmetum, tiene 9 años y está más o menos como las de Leonel. Lástima que sea una sola. Es la "Brahea armata del Caribe"... la Brahea armata de los climas tropicales!!

Carlo

...un relato que se colgo hace unos años en el grupo de palmeras de yahoo.

¡¡¡Ese foro de palmeras de YahoO!!! ;)

  • Author

Jose Angel:

De mi parte ningun problema en que hayas puesto el texto....por el contrario ...me ha encantado!!!!

No creo que a Leonel le moleste compartir estas experiencias .

Una pregunta ...ademas de los locales y Manuel Henandez...quien era el segundo blanco ?

Un abrazo y muchas gracias por tu hermoso aporte

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And comment me

Dear Jose :)

thanks very much for those stunning images of c.ekmanii.. :yay::drool:

lots of love,

Kris :)

love conquers all..

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.

Hola :

Nuevamente Leonel Mera me ha enviado unas maravillosas fotos que quiero compartir con Uds

Directamente desde la patria de la especie: Copernicia ekmanii

Saludos y disfruten !!

Gracias Pindo por compartir, no dejo de sorprenderme por las bellezas caribeñas que nos estas mostrando últimamente.

Veo una edificación al fondo. Si fueron plantadas, ¿se sabe que edad pueden tener desde su germinación?.

Saludos

Datos del aeropuerto de Gando. Vivo a 1 Km

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Visita el blog: PALMETUM DE MASPALOMAS

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